viernes, 7 de noviembre de 2008

Mi amor, vuestro odio...

Mi mente y mi corazón albergan amor y odio a partes tan iguales que sino fuese así, resultaría imposible equilibrar mi pequeña balanza interior. Eso me pasa por querer ver siempre los dos lados de la moneda, pero tengo muy claro que sin la parte siniestra del negro no vería todo lo celestial que puede resultar el blanco...
Pero además de la balanza, y de este intento continuo de pesar todo lo que hay en mí y lo que me rodea para intentar conseguir ese equilibrio imposible, cosa que acaba por producirme tales que niveles de ansiedad que a veces me gustaría poder renunciar a esa naturaleza justa con la que, he tenido la suerte o la gran desgracia (depende de qué lado de la balanza se mire), de venir a este mundo... Además de eso, hay una gran contradicción en mí. Y es que si necesito amor y odio en medidas exactamente iguales para poder vivir en paz, cada uno de estos sentimientos luchan entre sí por mostrarse al exterior y por permanecer en mí. El odio gana de puertas para afuera, el amor en el interior.
Lo malo es que, aunque el amor me llene todas y cada una de las pequeñas partes que forman lo que soy, no he encontrado aún una forma efectiva de poder sacarlo para vosotros al exterior.

No hay comentarios: