Son las 5:16 am, estoy sola en casa y acabo de tener un falso despertar del que me desperté ( de forma verdadera, claro) empapada en sudor.
Mi sueño empezaba de una forma muy rara, era de noche y me sentía muy cansada, tanto que decía cosas que me hacían pensar que estaba fuera de mí, pero yo le echaba la culpa a ese cansancio. El caso es que el sueño evolucionaba hacia una pesadilla (en la que unos cristianos me perseguían por Alejandría... bueno, prefiero no darle mucha importancia a esto, porque si lo soñé es porque antes de dormir estuve viendo Ágora). El caso es que entre tanto cristiano, tanto grito y tanto derramamiento de sangre acababa despertándome en mi habitación; en principio no había nada extraño.
Iba hacia el baño, encendía los interruptores pero la luz no se encendía, aquello empezaba a parecerme raro. Me dirigía corriendo hacia la cocina y encendía los interruptores para ver qué pasaba allí, las luces se encendían tardando un poco más de lo habitual. Volvía al baño, pero allí la luz seguía sin encenderse y no conseguía verme el rostro en el espejo con tanta oscuridad, así que esta vez iba hacia el salón a probar con las luces que había allí y ocurría lo mismo que en la cocina. Volvía a mi habitación, sin apagar todas las luces que había encendido a mi paso (¡y eso que en mi casa no somos de Fenosa!). Llegaba bastante más tranquila a mi habitación, no sería raro que se hubiese gastado el fluorescente del baño. Cuando me disponía a acostarme plácidamente en mi cama veía allí tirado mi móvil, y sí, no puedo negar que ese era mi móvil, pero era uno que dejó de funcionar hace tres años y a día de hoy está muerto de asco en un cajón. "Esto va a ser que es un sueño" pensé, pero con bastante angustia porque había cosas demasiado reales en él. Se me ocurrió que podía mirar por la ventana, si aquello no era real seguramente no se correspondería con el recuerdo que tenía de él, así que me dispuse a abrir la persiana y... ¡ajá! El jardín que está delante de mi ventana tenía una forma diferente al que yo recordaba y además, (atención al dato) ¡En el alféizar crecían setas!
Vamos, aquello no podía ser real ni de broma, pero claro, estoy tan acostumbrada a que en mis sueños nada se parezca a lo que representa en la realidad que me pareció muy raro que esta vez mi casa se pareciese tanto a la real.
Salí otra vez de la habitación para inspeccionar, y vi la luz de la cocina encendida, tal y como la había dejado. Me dirijí hacia el salón, y cuando iba por el pasillo ya veía que la luz estaba encendida, pero al llegar allí vi que la luz encendida no era la correcta; yo había encendido la lámpara de techo, y esta vez la que iluminaba es una que hay sobre una mesa, que además hace años que no se enciende.
Volví por el pasillo hasta mi habitación y grité, si aquello era la realidad empezaba a encontrarme mal y la verdad es que tenía tantas dudas que no era capaz de afirmar a ciencia cierta que aquello fuese un sueño. Además, la intención del grito era, que en caso de que aquello fuese la realidad, que alertase a los vecinos que viven encima de mí para que avisasen a alguien de mi familia.
Me apetecía salir de la casa e ir a junto del resto de mi familia, que están en otro piso del mismo edificio, pero me asaltó un miedo nuevo... "¿Y si esto es un sueño en el que etsoy sonámbula?" Que yo sepa nunca había sido sonámbula, solo había hablado alguna vez en alto durante un sueño, y poca cosa, pero claro nunca se sabe en qué momento una puede empezar a ser sonámbula, y el hecho de no haberlo sido antes no exime que lo empiece a ser a los a los 22 años; que yo nunca fui alérgica a los gatos y hace cosa de un mes uno me hizo estornudar de lo lindo y que los ojos se me pusiesen como dos tomates.
El caso es que teniendo estas premisas, empecé a sentir una angustia tremenda y ya no sabía si estaba despierta, si estaba dormida, si estaba dormida pero me estaba desplazando por toda la casa... Y entre tanta angustia se me dio por echarle la culpa al Brozepam, porque tanta sensación de cansancio no era normal, ni aún estando en un sueño.
Pensé que lo mejor ante tanto desconcierto era volver a la cama y que fuese lo Dios quisiese, si era un sueño me acabaría despertando y dejaría de pulular por la casa adelante, y si estaba despierta y aquello era culpa de alguna sustancia legal de efecto desconcertante terminaría pasándose al pasar las horas. Se me ocurrió llamar a alguien, pero claro, si aquello era un sueño y seguían pasando cosas raras a mí me iba a dar un jamacuco.
Y cuando me disponía a echarme en casa sin demasiado convencimiento, aparecía mi tía por la puerta (con el vestido que llevaba puesto el día anterior, ¡ojito!). Yo me acercaba hasta ella y casi no podía moverme ni hablar, estaba entumecida, recordando bastante a una parálisis del sueño, que mira que son putas también... El caso es que yo estaba contenta porque venía en mi auxilio, pero vamos que la verdad es que pasaba bastante de mí teniendo en cuenta que apenas podía hablar. Entonces decía una frase que a penas entendí, pero era algo así como "ojalá no hubieses hecho lo que hiciste" y a mí se me dio por pensar que a lo mejor me había muerto y ahora vagaba como un alma en pena poco acostumbrada a estar en un mundo que no me corresponde. Sí, ya sé que es una locura, pero todo era loco pero a la vez demasiado real, y con tantas películas de espíritus que se quedan atrapados en este mundo, una puede llegar a pensar cualquier cosa.
Cuando la angustia se encontraba ya en niveles desorbitantes... ¡Por fin sucedió! Me desperté en plena oscuridad, en mi cama, empapada en sudor. Las sábanas estaban tal y como las había dejado; o sea, que no me había movido de la cama en ningún momento, y todo lo que me rodeaba olía a realidad. Seguía teniendo sueño, pero no me apetecía quedarme dormida, sólo de pensar en volver a pasar por lo mismo me daba pánico. Lo peor de todo es que me entró un miedo terrible a salir de la habitación, supongo que porque se llegase a parecer bastante a mi sueño, que empezaba yendo hacia al baño; por eso ahora mismo estoy aquí escribiendo esto para tranquilizarme un poco entre letra y letra, mientras aguanto unas ganas de hacer pis que cada vez van a más.
Nunca tuve un falso despertar tan realista como este, ni quiero volver a tenerlo. Espero que la próxima vez las condiciones que me rodeen en el sueño no sean tan reales, para poder darme cuenta a tiempo que eso es un sueño y que puedo aprovecharlo para hacer cosas que me gusten, como hacía cuando era pequeña. Hubo una época cuando tenía 10 años en la que era raro que estuviese dos noches seguidas sin tener un sueño lúcido, siempre me percataba de que lo que vivía formaba parte del mundo onírico, de hecho llegó a ser una decepción ver que sueños que eran maravillosos eran simplemente eso, sueños. También un par de veces tuve una parálisis del sueño, y la primera vez que me ocurrió pensé que me había quedado una verdadera parálisis, que estaba sufriendo un síndrome de cautiverio que se llama; claro está que lo pasé fatal, peor seguramente que hoy con el falso despertar. Pero como lo pasado, pasado está, yo hoy me dedico a hablar de lo mal que lo acabo de pasar con este falso despertar, que aún encima me pilla sola y con ganas de ir al baño.
Eso sí, de todo esto saco una conclusión, y es que en una bueno temporada voy a evitar dormir sola en casa. ¡Desde luego mañana no me pillan en estas!











