domingo, 25 de julio de 2010

Historias Belgas

Mucho que contar, aunque sólo sea importante para mí.
Un diario.
Pero lo haré cuando llegué.

martes, 13 de julio de 2010

Esto...



...a cuento de...






¡QUÉ GANAS!

jueves, 8 de julio de 2010

Hoy me odio, un poco o quizás bastante, no lo sé. El caso es que creo que tampoco debería ser tan cruel conmigo misma.

Voy a ignorarme.

martes, 6 de julio de 2010

No sé en qué día vivo. Es normal que esto me ocurra en verano, pero en durante las vacaciones no cuando aún estaba con los malditos exámenes. Pero claro, es que nunca antes tuve exámenes hasta mediados de julio...


GRRRRRRRR

sábado, 3 de julio de 2010


Lo siento mucho por la defensa de mi propuesta pedagógica que he de exponer en base a la Orden 11 de Marzo de 2010 por la que se convoca el proceso selectivo al ingreso para el cuerpo de maestros, pero si mañana los termómetros marcan 24º y luce el sol tal y como dice el parte meteorológico me pasearé los apuntes de mi defensa por la solana, espero que no se estropeen con el sol, el cloro o el salitre.

Yelena Yemchuk

Si es así lo siento, qué se le va a hacer.

viernes, 2 de julio de 2010

El cambio (la huida)




Todo el mundo insiste en cambiar. Creen que eso le dará sentido a su vida, que se sentirán de un modo totalmente diferente, que por fin serán felices.
Pero en cierto modo no deja de ser una mentira piadosa. Cuando intentas cambiar tu modo de vida es más que nada una liberación temporal, mientras planeas el cambio; una vez que este se produce todo es igual. Tú sigues siendo la misma persona de la sigues sin estar satisfecho, a fin de cuentas un cambio de coordenadas no van a influir en una personalidad que ya lleva años asentada.
Nos autoengañamos, creemos que las circunstancias lo cambian todo y no es verdad, sólo cambian el escenario, nosotros somos los mismos, y si queremos ser diferentes o sentir de otro modo el cambio tiene que venir de dentro; obviamente, esto último cuesta más.
Y es difícil darse cuenta de que huir (porque "cambiar" suena mejor, pero todos sabemos que es un eufemismo) no solucionada nada, sólo consigue frustrarte más cuando te das cuenta de que todo vuelve al maldito cauce del que llevas demasiado tiempo deseando salir.



Y las cosas no son mucho más diferentes que cuando tenías 15 años, pasabas de ir a clase por la tarde y creías que era mucho mejor ir a fumar a la plaza de Azcárraga con una amiga mientras hablabais de cómo tocar Rocky Racoon (y realmente lo era).




Yelena Yemchuk