viernes, 2 de julio de 2010

El cambio (la huida)




Todo el mundo insiste en cambiar. Creen que eso le dará sentido a su vida, que se sentirán de un modo totalmente diferente, que por fin serán felices.
Pero en cierto modo no deja de ser una mentira piadosa. Cuando intentas cambiar tu modo de vida es más que nada una liberación temporal, mientras planeas el cambio; una vez que este se produce todo es igual. Tú sigues siendo la misma persona de la sigues sin estar satisfecho, a fin de cuentas un cambio de coordenadas no van a influir en una personalidad que ya lleva años asentada.
Nos autoengañamos, creemos que las circunstancias lo cambian todo y no es verdad, sólo cambian el escenario, nosotros somos los mismos, y si queremos ser diferentes o sentir de otro modo el cambio tiene que venir de dentro; obviamente, esto último cuesta más.
Y es difícil darse cuenta de que huir (porque "cambiar" suena mejor, pero todos sabemos que es un eufemismo) no solucionada nada, sólo consigue frustrarte más cuando te das cuenta de que todo vuelve al maldito cauce del que llevas demasiado tiempo deseando salir.



Y las cosas no son mucho más diferentes que cuando tenías 15 años, pasabas de ir a clase por la tarde y creías que era mucho mejor ir a fumar a la plaza de Azcárraga con una amiga mientras hablabais de cómo tocar Rocky Racoon (y realmente lo era).




Yelena Yemchuk

No hay comentarios: