El mal recorre mi cuerpo y solo hay una solución: operación.
Vías, sueros, bisturí, anestesia y medicamentos. Todo para mejorarme, porque aunque de cara a la galería todo sea aceptable por dentro parece miseria. Pero se me da bien el guardar las formas.
Así que nos vemos en el quirófano, y yo aquí cada día sintiéndome más como Carlos Berlanga:
No hay comentarios:
Publicar un comentario