sábado, 4 de septiembre de 2010

El inevitable efecto mariposa

Y así la faringitis/amigdalitis acabó dando paso, eso sí, con varios pasos intermedios por el medio (valga la redun(abun)dancia) a una bronquitis. O sea, que tengo el aparato respiratorio infectado y lleno de mocos. Los antibióticos parecen no hacer mucho efecto, ni para bien ni para mal, aunque démosle tiempo al tiempo.
Después hay gente a la que se le llena la boca diciendo que el trabajo dignifica, seguramente a un empresario que quería tener trabajadores a su cargo y no se le ocurrió ninguna otra tontería que decir. Pues a mí el trabajo me pudre. Aunque mejor que no se me tenga esto muy encuenta, porque la verdad es que como trabajadora yo estoy muy enfadada con mi empresaria, y ese ya es otro tema del que no quiero hablar o escribir demasiado no vaya a ser que me reviente el hígado de mala leche.

Yo mientras tanto veo demasiado como espectadora y reposo tanto que ya no tengo protagonismo alguno en mi vida. Mientras veo una serie o película o leo algo, observo como parte de la decoración del salón un poco del paisaje a través del ventanal. Me gusta el final de verano, me gusta septiembre. Y me molesta tener que pasarlo sentada en el salón, bebiendo mucho líquido.

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