
Así estoy cuando no consigo pegar ojo. Obligada, encontra de mi voluntad.
Y si la noche en vela es decisiva, entonces también se me pone esa cara de pánico que tenía Alex en pleno tratamiento ludovico, aunque pronto viene la frustración y después el enfado. Pero ¿con quién me enfado?
¿Conmigo? Aún encima que no puedo dormir...
Volveré a mi soma particular: las benzodiacepinas. Me tocará una época de sueños lúcidos y angustiosos... Pero dormiré.
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