Letras olvidas entre las hojas de la nada,
cubiertas de polvo y muertas de rabia
se ahogan ahora en mis entrañas.
Maldita la hora, malditas las ganas
de buscar a conciencia y al final encontrar
todo aquello que para mí no puedo esperar.
En estos momentos busco el consuelo
porque quien sabe no pierde el tiempo,
pero la felicidad es no saber,
y ahora, por suerte o por desgracia, sé.
No puedo decir más, porque desobedecí
esas leyes que no hace falta que los demás escriban por mí.
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