domingo, 7 de febrero de 2010

Se tuercen, se retuerce.
Son las ganas, las ideas y venidas, quizás las despedidas.
Todo gira, gira desde el carrusel. No para ni el tiempo, ni los sentimientos. No nos para.
Somos lágrimas que se deshacen al caer, que recorren la piel de las mejillas, que saben a sal (agua de mar).
Y no importa mostrarse, sino encontrarse. Niña que se mira al espejo, que se cubre y más tarde se descubre. No es tiempo de perder el tiempo, no es momento de dejar pasar los momentos que nos puedan quedar.
Hacemos lo imposible por sentirnos un poco acompañados, un poco menos solos; encontrarse con uno mismo da miedo, angustia, quizás pánico. Pero es más triste y da más pena vivir sabiendo que eres tan cobarde que nunca pudiste mirar lo que había dentro de ti por miedo a no reconocerte al hacerlo.

Cada uno debe aprender lo suyo, cada uno...

5 comentarios:

Pandora dijo...

Se es mas feliz sin conocerse, aunque se vuelva inevitable una vez que lo has pensado. Cuando sepas lo que hay dentro ya no se puede olvidar, solo se puede perder contra ello o huir. Opinas que es algo positivo? Umm, o que es posible que justifiquemos nuestros actos autoreprochables con la naturaleza humana? ^^

Adriana dijo...

Opino que conocerse resulta más práctico que huir de uno mismo, aunque nos lleve toda una vida hacerlo.
Y a qué se debe el cambio de nombre?

Pandora dijo...

Jajaja si, que remedio, es verdad.
Pues crei que era el momento de cambiarlo, y me gusta mucho Corto Maltes y mas en concreto la relacion con este personaje. Y tu por que eres Lameradriatique?

Adriana dijo...

Adriana, Mar Adriático... y me gustó cómo sonaba en francés.
Y tú no te animas a hacer un blog? Fijo que escribes cosas interesantes!

Pandora dijo...

Pues si que suena bien, muy chic jeje
Tengo un blog, pero se volvio demasiado personal y lo deje solo para mi. La verdad es que me da pena porque hay cosas que si me gustaria compartir... pero me conformo leyendo las cosas interesantes que ponen los demas ;)