Desde que he decidido controlar mis ataques de ira me vienen dando unos retortijines en el estómago como si alguien metiese las manos en mis entrañas y se dedicase a estrujarlo con saña. Ya sabía yo que ser tan comedida con mis emociones me iba a traer problemas, y es que quedarme con tanta furia dentro parece que produce unas indigestiones importantes.
No, si al final voy a ser yo la que acabe dañada con mi propio veneno... Au!
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