jueves, 25 de octubre de 2007

Rota y sola



Muñecas de mejillas sonrosadas,

de ojos de cristal y piel nacarada.

Muñecas frías porque no tienen corazón,

ni sentimentos,

y sus rojos labios redimen sus sentimientos.

Muñecas rotas,

porque cuando dejan de ser nuevas

nadie quiere cuidarlas ni tenerlas a su lado.

Muñecas perdidas, porque el olvido no perdona.

Cuando se pudo levantar y se miró al espejo se asustó. Su aspecto era descuidado; el pelo estaba muy enredado, un ojo no se le cerraba y había perdido sus zapatitos de tacón.

Había caído en el olvido, llevaba años en el baúl donde iban a parar los juguetes que pasaban de moda; y ahora se sentía más sola que nunca.

¿Quién la iba a querer media rota? ¿A quién le gustan las cosas cuando dejan de ser bonitas?

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